¿Te imaginaste dormirte con el sonido del mar? ¿Despertar, bajar las escaleras y disfrutar del agua templada del Atlántico? Al final de la alameda bordeada por plátanos centenarios, frente al fuerte donde en 1419 los portugueses desembarcaron en la isla, a 1 minuto a pie de la playa más apetecible de Madeira. Bienveni