En Perolivas, en una ubicación privilegiada, junto a la Herdade do Esporão y a pocos minutos del pueblo medieval de Monsaraz y de las tranquilas aguas del Alqueva, se encuentra este refugio donde el Alentejo se siente en cada detalle: en el blanco y azul de las paredes, en la sombra de los árboles, en el olor del campo