Imagine despertar en la Calçada do Galvão, con la luz del Tajo bañando su espacio. Aquí, en Belém —donde partieron las antiguas naos y donde el tiempo transcurre con calma, entre piedra histórica, jardines y el río—, tal vez descubra que ha llegado a casa. Acompáñeme al segundo piso de un pequeño edificio centenario. A