Los programas europeos que ofrecen ciudadanía "a cambio" de inversiones, concretamente en bienes inmuebles, están vivos y coleando en Europa, a pesar de los llamamientos a poner fin a la expedición de nuevas visas doradas. Se trata, por otra parte, de un asunto muy controvertido en Portugal, donde el Gobierno quiere poner fin al programa de las Golden Visa después de más de una década de vigencia: ha sido aprobado por el Gobierno y el Parlamento, y lo único que falta es luz verde del Presidente de la República para que el programa llegue a su fin.
A pesar de toda la controversia (varios actores del sector inmobiliario portugués han señalado que las visas doradas son las "culpables" del aumento de los precios de la vivienda y de la crisis inmobiliaria del país), un artículo publicado por Bloomberg informa que todavía hay interés en este programa de captación de inversores. Según la agencia, en Grecia y Portugal el número de visas concedidas en los últimos meses ha ido en aumento: "Las Golden Visa portuguesas son más populares que nunca", se puede lee en el artículo. En Italia y España la demanda alcanzó niveles récord.
El mismo artículo informa de que más de 132.000 personas obtuvieron la ciudadanía a través de estos programas entre 2011 y 2019, con la reacción política en aumento al asociarlos con el aumento de los precios de la vivienda y una regulación laxa.
Miembros del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea han recomendado a los países de la Unión Europea (UE) cerrar este tipo de programas, algo que ya ha sucedido en Irlanda y Reino Unido. El conflicto entre Rusia y Ucrania ha puesto a las visas doradas -como también se las conoce- bajo un escrutinio adicional por ser, como lo expresó la eurodiputada belga Saskia Bricmont, una forma potencial para que "oligarcas, criminales y políticos corruptos" compren "su camino hacia Europa y puedan blanquear su dinero, su imagen y su identidad".
En Portugal, como ya se ha mencionado, ha habido muchas críticas al programa Golden Visa, que permite a los ciudadanos no pertenecientes a la UE obtener la nacionalidad portuguesa y así circular por el espacio Schengen. Eso después de comprar casas por más de 500.000 euros. Marcelo Rebelo de Sousa está esperando luz verde para implementar el paquete Mais Habitação (Más Vivienda), que conllevará el fin de las visas doradas, siendo ésta, una de las medidas contempladas por el gobierno de António Costa.
En Grecia, el gobierno ha duplicado el umbral de inversión de 250.000 a 500.000 euros en determinadas zonas del país para que los ciudadanos no pertenecientes a la UE puedan optar a una Golden Visa. Montenegro se ha comprometido a poner fin a su programa y España está considerando aumentar la inversión mínima -de 500.000 a un millón de euros- o eliminarla por completo.
Lo cierto es que, a pesar de todo, hay poca evidencia de que las visas doradas sean más difíciles de obtener. "No hemos visto cambios significativos en la dificultad para obtener un visado", afirmó Patricia Casaburi, directora general de la consultora de inmigración Global Citizen Solutions, citada por Bloomberg, subrayando que todavía hay mucho interés en el programa.
Artículo visto en (Bloomberg)
Las visas doradas de Europa están en auge, a pesar de los llamamientos para deshacerse de ellas